viernes, 18 de mayo de 2012














SECRETARÍA DE EDUCACIÓN Y CULTURA
INSTITUTO DE FORMACIÓN DOCENTE DEL ESTADO DE SONORA
CENTRO REGIONAL DE EDUCACIÓN NORMAL
“Rafael Ramírez Castañeda”

Integrantes:
Beatriz Elena Guerrero Rivera.
María Elena Mexicano Flores.
Yessica Mariana Meza Encinas.
Krystel Melissa Gómez Alvarez.
Lourdes Janeth Corral Lam.
Perla Berenice Verdugo Pérez.
Karla Verónica Altamirano Buitimea.
Karla Idolina Lòpez Rodriguez.

Licenciatura en Educacion Preescolar             

Navojoa, Sonora.                                                          Mayo del 2012.






CUESTIONAMIENTOS PARA EL DESARROLLO DE LA INVESTIGACIÓN

¿Qué quieren investigar?
La ACCIONAMIENTOS en los niños en la edad del preescolar, así como sus características, el papel de los docentes y los padres de familia frente a ello.

¿Por qué es relevante el problema de interés a la luz del contexto de educación básica en México?
Porque en cada salón de clases es común que exista un caso de un niño que presente hiperactividad, y es así que el maestro requiere estar capacitado para poder atenderlo, saber controlarlo ya que muchas veces este se desespera y no sabe cómo tratarlo o muchas veces puede haber castigos que afecten aun mas en la conducta del niño.

¿Qué hipótesis pueden someterse a prueba?
Los niños hiperactivos obtienen más o menos aprendizajes en pensamiento matemáticos.

¿Cuáles podrían ser algunas repercusiones de los resultados para el quehacer de los docentes de educación básica en México?

Nota: El docente podrá tener una base fundamentada en investigación, para detectar a niños hiperactivos, el cómo aprenden o porqué no aprenden, así como que se requiere para que aprendan, con ello el docente podrá tener un nivel de estabilidad en los aprendizajes en sus alumnos.




INTRODUCCIÓN
Es importante mencionar que los problemas de aprendizaje en el salón de clases son más frecuentes de lo que comúnmente se reporta y que los desórdenes de conducta, particularmente el déficit de la atención con hiperactividad o DATH, a menudo se sobreponen con algunos indicadores de bajo rendimiento académico durante la infancia. Por lo que, nos intereso este tema de investigación, ya que hoy en día es muy común encontrarnos con niños y niñas que presentan (THDA), y por ello hacemos hincapié en el tema, profundizando un poco más en él, respondiendo a las siguientes cuestiones investigadas, ¿qué es?, ¿síntomas que se presentan?, ¿cuándo se presenta?, ¿cómo podemos tratarlo?, ¿qué lo causa?, entre otros, todo los aspectos investigados nos ayudaran a prepararnos como futuras educadoras, además en las jornadas próximas, realizando una labor más eficiente hacia todos nuestros alumnos.
La atención para niños hiperactivos o con déficit en la atención continúa siendo un dilema para médicos y educadores.


EL TRASTORNO POR DÉFICIT DE ATENCIÓN CON HIPERACTIVIDAD (TDAH)
La hiperactividad es un trastorno de la conducta en niños, descrito por primera vez en 1902 por Still. Se trata de niños que desarrollan una intensa actividad motora, que se mueven continuamente, sin que toda esta actividad tenga un propósito. Van de un lado para otro, pudiendo comenzar alguna tarea, pero que abandonan rápidamente para comenzar otra, que a su vez, vuelven a dejar inacabada. Esta hiperactividad aumenta cuando están en presencia de otras personas, especialmente con las que no mantienen relaciones frecuentes. Por el contrario, disminuye la actividad cuando están solos. Según Still, estos niños son especialmente problemáticos, poseen un espíritu destructivo, son insensibles a los castigos, inquietos y nerviosos.
También son niños difíciles de educar, ya que pocas veces pueden mantener durante mucho tiempo la atención puesta en algo, con lo que suelen tener problemas de rendimiento escolar a pesar de tener un cociente intelectual normal.
Son muy impulsivos y desobedientes, no suelen hacer lo que sus padres o maestros les indican, o incluso hacen lo contrario de lo que se les dice. Son muy tercos y obstinados, a la vez que tienen un umbral muy bajo de tolerancia a las frustraciones, con lo que insisten mucho hasta lograr lo que desean. Esto junto sus estados de ánimos bruscos e intensos, su temperamento impulsivo y fácilmente excitable, hace que creen frecuentes tensiones en casa o en el colegio.
La hiperactividad infantil es bastante frecuente, calculándose que afecta aproximadamente a un 3% de los niños menores de siete años y es más común en niños que en niñas (hay 4 niños por cada niña).


Síntomas

1. Déficit de atención:
  • Dificultad para resistir a la distracción.
  • Dificultad para mantener la atención en una tarea larga.
  • Dificultad para atender selectivamente.
  • Dificultad para explorar estímulos complejos de una manera ordenada.
Especificados:
  • No logra prestar atención cuidadosa a los detalles o comete errores por descuido en el trabajo escolar.
  • Tiene dificultad para mantener la atención en tareas o juegos.
  • Parece no escuchar cuando se le habla directamente.
  • No sigue instrucciones y no logra terminar el trabajo escolar, los deberes u obligaciones en el lugar de trabajo.
  • Tiene dificultad para organizar sus tareas y actividades.
  • Evita o le disgusta comprometerse en tareas que requieran esfuerzo mental continuo (como las tareas escolares).
  • Con frecuencia pierde juguetes, tareas escolares, lápices, libros o herramientas necesarias para las tareas o actividades.
  • Se distrae fácilmente.
  • Se muestra a menudo olvidadizo en las actividades diarias
·         Emite respuestas antes de que termine de escuchar la pregunta.
·         Tiene dificultades para esperar su turno.
·         Se entromete o interrumpe a los demás (irrumpe en conversaciones o juegos)

2. Hiperactividad:
  • Actividad motora excesiva o inapropiada.
  • Dificultad para acabar tareas ya empezadas.
  • Dificultad para mantenerse sentados y/o quietos en una silla.
  • Presencia de conductas disruptivas (con carácter destructivo).
  • A menudo habla excesivamente, está "en movimiento" o actúa como si fuera "impulsado por un motor".
3. Impulsividad:
  • Incapacidad para inhibir conductas: dicen siempre lo que piensan, no se reprimen.
  • Incapacidad para aplazar las cosas gratificantes: no pueden dejar de hacer las cosas que les gusta en primer lugar y aplazan todo lo que pueden los deberes y obligaciones. Siempre acaban haciendo primero aquello que quieren.
  • Impulsividad cognitiva: precipitación, incluso a nivel de pensamiento. En los juegos es fácil ganarles por este motivo, pues no piensan las cosas dos veces antes de actuar, no prevén, e incluso contestan a las preguntas antes de que se formulen.
. Un niño que se mueva mucho a la hora del recreo y en momentos de juego, es normal. A estos niños lo que les ocurre es que no se están quietos en clase o en otras tareas concretas.
Los padres suelen definir a un hijo hiperactivo como inmaduro, maleducado y gamberro. Sus comportamientos generan conflictos en la familia, desaprovación y rechazo. Son irritantes y frustrantes en cuanto al éxito educativo de los padres, y algunos niños tienden al aislamiento social.
Este trastorno ya se detecta antes de los 7 años y unos tienen síntomas más graves que otros. Estos síntomas suelen estar presentes en diferentes ambientes: el familiar, el escolar, en la consulta del médico..., aunque dependiendo de donde se encuentren lo muestran con mayor o menor intensidad. Según el modelo educativo ejercido, el niño puede estar más controlado o no. En determinados casos esta hiperactividad se conserva en la edad adulta, aunque se sabe controlar mejor, todo y con eso, no son personas que sepan concentrarse en tareas largas y monótonas.

Tipos de trastorno por déficit de atención-hiperactividad
1. Combinado: el niño presenta tanto síntomas cognitivos (déficit de atención) como motrices (hiperquinesia, impulsividad). Es el más frecuente.
2. Predominio de déficit de atención: posee más síntomas cognitivos que motrices.
3. Predominio de hiperactividad: existe un mayor número de síntomas de impulsividad e hiperquinesia en comparación con los de déficit de atención.
Un 65% de estos niños también presentan un negativismo desafiante hacia las normas, que se conserva en la adolescencia y puede conllevar problemas en las relaciones sociales.
Otro síntoma característico en estos niños es el insomnio, tienen problemas por mantener un ritmo de sueño nocturno correcto, no suelen dormir de un tirón.

Principales hipótesis sobre el origen de la hiperactividad
Durante mucho tiempo se han barajado múltiples hipótesis que expliquen el origen de este trastorno, entre las que se encuentran las siguientes:
  • Una hipoactivación del sistema nervioso central, la cual se compensa incrementando la actividad motora.
  • Déficit bioquímico de catecolaminas: dopamina y noradrenalina.
  • Alteración de la segregación de la hormona tiroidea.
  • Estrés perinatal de la madre (las madres fumadoras durante el embarazo tiene mayor riesgo de tener hijos hiperactivos).
  • Incremento de los niveles de plomo en la sangre, sobre todo por residir en zonas muy contaminadas (en grandes ciudades, cerca de puertos mercantiles...).
  • Alimentación: consumo de alimentos con aditivos, exceso de azúcar refinado...
  • Factores familiares: peleas conyugales frecuentes, padres muy críticos y represivos.
·         Perfil de un niño hiperactivo

 

Los indicadores de hiperactividad según la edad del niño

- De 0 a 2 años. Descargas clónicas durante el sueño, problemas en el ritmo del sueño y durante la comida, períodos cortos de sueño y despertar sobresaltado, resistencia a los cuidados habituales, reactividad elevada a los estímulos auditivos e irritabilidad. 
- 
De 2 a 3 años. Inmadurez en el lenguaje expresivo, actividad motora excesiva, escasa conciencia de peligro y propensión a sufrir numerosos accidentes. 
- 
De 4 a 5 años. Problemas de adaptación social, desobediencia y dificultades en el seguimiento de normas.
- 
A partir de 6 años. Impulsividad, déficit de atención, fracaso escolar, comportamientos antisociales y problemas de adaptación social.

ETAPA PREESCOLAR (4 a 6 años)
Comienzan a surgir las características que en el futuro serán las más comunes de estos niños: son inquietos, impulsivos, desobedientes, les cuesta mantener la atención, no respetan turnos durante el juego o de habla y pueden ser agresivos. Es muy distraído, pareciera no escuchar lo que se le pide. En esta etapa, el juego del niño hiperactivo es muy característico. “Simón no sabe jugar” comenta la madre preocupada en la consulta. Por un lado, no saben jugar solos, ya que comienzan a usar el juguete más novedoso pero luego lo dejan de lado para tomar uno distinto. Si juegan en grupo, no admite perder, no siguen las reglas del juego por lo que son rechazados por hermanos, parientes y amigos.

Causas

El THDA es el trastorno de la conducta de la niñez más comúnmente diagnosticado y afecta a aproximadamente de 3 a 5% de los niños en edad escolar. Este trastorno se diagnostica mucho más frecuentemente en niños que en niñas.
El THDA puede ser hereditario, pero no está claro qué lo causa exactamente. Cualquiera que sea su causa, parece iniciarse muy temprano en la vida a medida que el cerebro se está desarrollando. Los estudios imagenológicos sugieren que los cerebros de los niños con trastorno de hiperactividad con déficit de atención (THDA) son diferentes de los cerebros de otros niños.
La depresión, la falta del sueño, las dificultades de aprendizaje, los trastornos de tics y los problemas de comportamiento se pueden confundir con o aparecer junto con el THDA. Cuando se sospecha que un niño padece este trastorno, debe ser examinado cuidadosamente por un médico para descartar otras posibles afecciones o razones de este comportamiento.
La mayoría de los niños con THDA también tienen al menos otro problema de desarrollo o de comportamiento. Igualmente pueden tener otro problema psiquiátrico, como depresión o trastorno bipolar.
Padres, sugerencias para ayudarle a su hijo con THDA abarcan:
  • Comunicarse regularmente con el profesor del niño.
  • Mantener un horario diario constante, que incluya horas regulares para las tareas, las comidas y las actividades al aire libre. Haga cambios al horario con anticipación y no a última hora.
  • Limite las distracciones en el ambiente del niño.
  • Constate que el niño consuma una alimentación saludable y variada, con bastante fibra y nutriente básica.
  • Cerciórese de que el niño duerma lo suficiente.
  • Elogie y premie el buen comportamiento.
  • Mantenga reglas claras y constantes para el niño.
Los tratamientos alternativos para el THDA se han vuelto populares, entre ellos hierbas, suplementos y tratamientos quiroprácticos. Sin embargo, existe poca o ninguna evidencia sólida de que funcionen.
Tratamiento
El tratamiento depende de cada caso individual. Algunos de estos niños tienen alteraciones orgánicas que se pueden reflejar en un electroencefalograma alterado. Otros pueden tener el cociente intelectual inferior a lo normal y otros presentan alteraciones neurológicas o endocrinas. Sin embargo, muchos no presentan ninguna de estas alteraciones.
Una cosa que hay que tener en cuenta, es que si los padres riñen exageradamente al niño hiperactivo, pueden estar fomentando un déficit de autoestima por su parte (sobre todo si lo critican por todo lo que hace) y realimentan el trastorno, ya que el pequeño acabará por no esforzarse por portarse bien, pues verá que siempre acaban riñéndole haga lo que haga.

1. Tratamiento farmacológico:
  • Estimulantes: como el metilfenidat (Rubifent), pemodina y derivados de la anfetamina. No es un tratamiento curativo, sino de mejoría de síntomas, ayudan a que el niño pueda concentrarse mejor y reduce la hiperactividad.
  • Neurolépticos: son sedantes, no suele ser el tratamiento más administrado ni efectivo, además posee más efectos secundarios. Se utiliza cuando el niño muestra además rasgos psicóticos.
2. Tratamiento psicoterapéutico: las técnicas psicoterapéuticas están destinadas a mejorar el ambiente familiar y escolar, favoreciendo una mejor integración del niño a la vez que se le aplican técnicas de modificación de conducta.
  • Tratamiento cognitivo: autoconstrucciones: se basa en el planteamiento de la realización de tareas, donde el niño aprende a planificar sus actos y mejora su lenguaje interno. A partir de los 7 años el lenguaje interno asume un papel de autorregulación, que estos niños no tienen tan desarrollado. Para la realización de cualquier tarea se le enseña a valorar primero todas las posibilidades de la misma, a concentrarse y a comprobar los resultados parciales y globales una vez finalizada.

Expectativas (pronóstico)

El THDA es una afección crónica y prolongada que, de no tratarse apropiadamente, puede llevar a:
  • Drogadicción y alcoholismo
  • Bajo rendimiento escolar
  • Problemas para conservar un trabajo
  • Problemas legales
Aproximadamente la mitad de los niños con THDA continuarán teniendo síntomas problemáticos de falta de atención o impulsividad como adultos. Sin embargo, los adultos con frecuencia son más capaces de controlar su comportamiento y de disimular sus dificultades.

Cuándo contactar a un profesional médico

Consulte con el médico si usted o el personal en la escuela de su hijo sospechan de trastorno de hiperactividad con déficit de atención. Usted también debe comentarle al médico respecto a:
  • Dificultades en el hogar, la escuela y en las relaciones con los compañeros
  • Efectos secundarios de los medicamentos
  • Signos de depresión
El profesor deberá:
·         Ser un profesor que comprenda y asimile el trastorno del niño, que se informe sobre él.
·         Sentarle en el lugar adecuado, lejos de estímulos, enfrente de él, entre niños tranquilos.
·         Darle órdenes simples y breves. Establecer contacto visual con el niño.
·         Darle encargos una vez que haya realizado el anterior, no dejar que deje las cosas a medio hacer.
·         No se le puede exigir todo a la vez, se debe desmenuzar la conducta a modificar en pequeños pasos y reforzar cada uno de ellos: si comienza por acabar las tareas, se le felicita para conseguirlo, luego que lo intente con buena letra y se valorará, más tarde que el contenido sea también correcto. Pedirle todo a la vez, le desmotivará porque no puede realizarlo.
·         Alternar el trabajo de pupitre con otras actividades que le permitan levantarse y moverse un poco.
·         Enseñarle y obligarle a mantener el orden en su mesa.
·         Hacer concesiones especiales, darle más tiempo en los exámenes, indicarle cuando se está equivocando por un descuido, o facilitarles un examen oral de vez en cuando para que descanse de la escritura, etc.
·         Darle ánimos continuamente, una palmada en el hombro, una sonrisa ante cualquier esfuerzo que presenta, por pequeño que sea. Premiar las conductas positivas es imprescindible, haber atendido, levantar la mano en clase, intentar buena letra, o contestar sin equivocarse son conductas a reforzar en el niño hiperactivo, dicho refuerzo puede ser con privilegios de clase ( borrar la pizarra, repartir el material, hacer recados, lo que además le permite moverse que es lo que necesita), o bien dedicarle una atención especial, reconocimiento o halago público: comentarios positivos en alto, o en privado a otro profesor para que lo oiga el niño, notas para casa destacando aspectos positivos, una felicitación de la clase, un trabajo en el corcho, etc...
·         Evitar humillarle o contestarle en los mismos términos. Evitar insistir siempre sobre todo lo que hace mal.
·         Tener entrevistas frecuentes con los padres para seguir su evolución.

Hiperactividad y ambiente familiar
Por otro lado, se ha estudiado también el papel que juega el ambiente familiar en la conducta que el niño presenta en el salón de clases. Para ello, Margalit y Almougy (1991) intentaron identificar los diferentes tipos de dificultades del aprendizaje que presentan los niños con hiperactividad, esto mediante la observación de su conducta en el salón de clases y de su relación con el clima familiar. El trabajo se llevó a cabo en 4 grupos de estudiantes cuyas edades fluctuaban entre los 7 y los 10 años. En los resultados encontró que: 22 sujetos presentaban dificultades en el aprendizaje con hiperactividad; 22 no eran hiperactivos, pero sí tenían dificultades en el aprendizaje; 20 no tenían problemas de aprendizaje, pero sí hiperactividad; 20 no presentaban ninguna clase de problemas. Se aplicó un inventario de conducta en el salón de clases y una escala que midió el ambiente familiar. Se observó una alta distracción y hostilidad en los alumnos con hiperactividad en comparación con los grupos con dificultades en el aprendizaje. Las familias de los hiperactivos mostraron ser menos pacientes y tolerantes y tener menos control sobre ellos. Ambos grupos con dificultades en el aprendizaje mostraron tener relaciones interpersonales más dependientes y más conflictos intrafamiliares.

En otro estudio realizado por Solis-Camara en 1988, fueron evaluados los factores de impulsividad cognitiva y nivel de actividad escolar, esto con base en el reporte proporcionado por los propios padres y maestros de los niños con hiperactividad. Se utilizaron escalas diseñadas para medir la hiperactividad e impulsividad, la conducta en la escuela y en casa y la ejecución en la escuela. En los resultados se observaron diferencias significativas entre los registros realizados por padres y maestros; dichos resultados se relacionaron con una evaluación de tipo subjetiva realizada por los maestros acerca de la ejecución académica de los alumnos.

Hasta aquí se ha realizado una revisión de los diversos aspectos que inciden en el diagnóstico, La evaluación e identificación de los niños hiperactivos, haciendo hincapié en la importancia que tienen las actitudes que asume el profesor con el niño hiperactivo y las repercusiones de éstas sobre el comportamiento del niño. Asimismo, se han descrito algunos estudios que reportan escalas o instrumentos de observación conductual para una adecuada identificación de los pequeños que presentan hiperactividad con inatención.
La familia deberá:
·         Tener normas claras y bien definidas.
·         Dar órdenes cortas y de una en una.
·         Propiciar un ambiente ordenado y muy organizado, sereno y sin gritos.
·         Reconocer el esfuerzo realizado por el niño. Aumentar su autoestima.
·         Evitar ser súper protectora y no dejarse manipular por sus caprichos.
·         Cumplir siempre los castigos y las recompensas ante sus acciones.
·         Darle pequeñas responsabilidades.
·         Aceptarle tal y como es.
·         Saber que el trabajo es mucho y que se necesita mucha constancia.
·         Fomentar sus puntos fuertes, sus facultades

CONCLUSIONES
El salón de clases es el lugar donde comúnmente son detectados los problemas de atención deficiente y de hiperactividad de los niños que acuden al mismo. Por lo general, y con base en la revisión bibliográfica realizada, se puede decir que todavía no existe acuerdo en el diagnóstico de los niños que presentan este tipo de problemas y que por ello no son canalizados convenientemente.
Se puede señalar también, que los desórdenes de conducta, particularmente, el déficit de la atención con hiperactividad o DATH, a menudo se sobreponen con algunos indicadores de bajo rendimiento académico durante la infancia. Los problemas de delincuencia en la adolescencia han sido asociados comúnmente con los problemas de atención con hiperactividad y de fracaso escolar, por tal motivo, se hace necesaria la intervención temprana en los pequeños que presenten estas características, con la finalidad de prevenir un curso negativo en el desarrollo de los adolescentes con DATH.
Los resultados sugieren que los niños con y hiperactividad y sin hiperactividad, pero con problemas de atención, pueden exhibir déficits en la atención muy similares, aunque con diferentes grados de intensidad (Lahey, Schaughency, Frame y Strauss, 1985).
Los resultados apoyan la idea de que los niños con problemas de aprendizaje tienen mayor riesgo para desarrollar habilidades sociales; estos factores de riesgo pueden estar relacionados más con la ejecución académica baja que aquellos que no han sido clasificados con problemas de aprendizaje (Merrell, 1990).
Para identificar convenientemente la conducta hiperactiva se hace necesario realizar evaluaciones apropiadas. Para ello, se recomienda el uso de técnicas de clasificación, evaluación multimodal, interpretación de resultados y el desarrollo de un tratamiento. La evaluación multimodal contempla: entrevistas con los padres de los niños y con sus maestros, la resolución de cuestionarios, observaciones directas del comportamiento del niño e información sobre su ejecución académica.
El objetivo básico de este modelo es el de establecer un buen diagnóstico del alumno e implementar, en función de ello, un plan de tratamiento.
Por otra parte, de los estudios revisados se concluye que: los profesores consideran que existen cuatro barreras que impiden una atención más personalizada con sus alumnos hiperactivos: a) el tiempo para administrar atención especializada, b) una falta de capacitación para atenderlos, c) el tamaño del grupo (número de alumnos), y d) la severidad de los problemas.
Es definitivo que el conocimiento y las actitudes de los educadores resultan de vital importancia para el tratamiento y atención óptima de los niños con esta clase de problemas, ya que de las investigaciones revisadas se concluye que las diferencias en los reportes que dan los maestros sobre el comportamiento de sus alumnos tienen que ver con las percepciones y juicios que a priori hacen de los niños y que pueden estar determinados por un efecto de halo o prejuicio.

CONCLUSIÓN DEL EQUIPO
En conclusión, este problema es muy importante, pues en el Jardín de niños se presenta mucho la cuestión de la hiperactividad, se diagnostica a un niño de déficit de atención con hiperactividad cuando  vemos que el niño es muy inquieto, impulsivo, desobediente y nos damos cuenta que le falta atención.  Por lo que la familia debe propiciar un ambiente ordenado y muy organizado, sereno y sin gritos. El aceptar tal y como es, el que al momento de que el niño realice una actividad reconocer el esfuerzo realizado por el, aumentar su autoestima. Y el profesor debe de actuar frente a esta situación de manera comprensiva y asimilar el trastorno del niño, que se informe sobre él, darle órdenes simples y breves,  establecer contacto visual con el niño. Comprenderlo en cuanto al realizar las actividades y darle ánimos, brindarle una sonrisa, que el niño vea el interés del maestro sobre él, que exista una conexión.
Además se debe de atender al niño con un especialista, que debe orientar a los padres sobre el trastorno de su hijo y  darles pautas de conducta y actuación con su hijo. Así como entrenar al niño en la resolución de problemas y  en las habilidades sociales.

INSTRUMENTOS:
*PREGUNTAS CERRADAS SOBRE HIPERACTIVIDAD*
  1. ¿Seguido está moviendo las manos o los pies o se retuerce en su asiento?
      Sí                   No
  1. ¿Tiene dificultad para mantenerse sentado?
      Sí                   No
  1. ¿Corre o trepa continuamente?
      Sí                   No
  1. ¿Tiene dificultad para jugar juegos tranquilos?
      Sí                   No
  1. ¿Está siempre acelerado?
      Sí                   No
  1. ¿Habla excesivamente?
      Sí                   No
  1. ¿Contesta antes de terminar de escuchar las preguntas?
      Sí                   No
  1. ¿Le cuesta trabajo esperar su turno?
      Sí                   No
  1. ¿Interrumpe a otros o se entromete mucho?
      Sí                   No
-       Pensamiento crítico Matemático

10.  Menciona los números del 1 al 10

     Sí                   No

11.  Menciona números salteados.

     Sí                   No

12.  Identificar los números en imagen.

     Sí                   No

13. Diferenciar cantidades.

     Sí                   No

14.  ¿Sabe su edad?
      Sí                   No
15. ¿Es capaz de decir su edad con la mano correctamente?
                 Sí                   No
16.  ¿Identifica el cuadrado?
                 Sí                   No
17.  ¿Identifica el círculo?
      Sí                   No
18.  ¿Identifica el triangulo?
      Sí                   No
19.  ¿Identifica el rectángulo?

      Sí                   No
20.   ¿Establece relación de ubicación entre su cuerpo y los objetos? (ya sea arriba, abajo, cerca o lejos)

       Sí                   No

 

BIBLIOGRAFÍA:

Belloch, A., Sandín, B. (1996): Manual de psicopatología. McGraw-Hill Interamericana. España.
CIE 10, Trastornos mentales y del comportamiento. Descripciones clínicas y pautas para el diagnóstico. (1992) Organización Mundial de la Salud. Madrid. Mediator.
DSM-IV, Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. (1997). Barcelona. Masson.




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